El árbol protagonista de la última exposición de la Fundación Cartier de París

Dibujos, pinturas, esculturas y videos de artistas de todo el mundo protagonizan la impresionante  muestra Nous les Arbres (Nosotros los árboles) en la que arte y ciencia se alían para rendir homenaje y reivindicar su insustituible valor en nuestro mundo. La Fondation Cartier pour l’Art Contemporain de París ha reunido a artistas, botánicos y filósofos para hacerse eco de las últimas investigaciones científicas que aportan nuevas teorías sobre los árboles. Sus pinturas, fotos, documentales e instalaciones artísticas  nos descubren su espectacular belleza y gran riqueza biológica.

Johanna Calle, Sangregado, série Perímetros, 2014.
Typed text on vintage notarial ledgers, 332 × 332 cm.
Archivos Pérez & Calle, Bogotá.

Organizada por el antropólogo Bruce Albert, la exposición se articula a través de tres hilos narrativos: nuestro conocimiento de los árboles (desde la botánica hasta la nueva biología vegetal); la estética (desde la contemplación naturalista hasta la transposición onírica) y, en tercer lugar, la actual devastación de los árboles (contada mediante observaciones documentales y testimonios pictóricos).

Cássio Vasconcellos, Series A Picturesque Voyage Through Brazil, #37, 2015.
Inkjet prints on cotton paper, 75 × 112 cm. Courtesy of the artist and Galeria Nara Roesler, São Paulo
Cesare Leonardi et Franca Stagi, Carpinus betulus L., original drawing
at a scale of 1:100, 1963-1982.
India ink on tracing paper. Archivio Architetto Cesare Leonardi, Modène.
Obras del artista brasileño Luiz Zerbini. (en primer plano) Acrylic on canvas, 300 × 300 cm. Y al fondo, monotipos en papel de 107×80 cm. 2018

En 1823 Chateaubriand plantó un cedro del Líbano al final del Boulevard Raspail de París; hoy, 196 años después, este majestuoso ejemplar sigue viviendo en el jardín de la Fondation Cartier, diseñado por el artista alemán Lothar Baumgarten, que envuelve al edificio de cristal de Jean Nouvel y su arquitectura de reflejos y transparencias, construido en 1994. Alrededor de este cedro centenario gira la exposición que organizada por el antropólogo Bruce Albert, une las ideas y valores del arte y la ciencia sumándose así a una revolución vegetal que pretende explorar e tanto en los aspectos ecológicos como nuestra relación con la naturaleza.

El artista brasileño Luiz Zerbini, que presenta pinturas, monotipos  y un herbario de mesa, guiado más por la estética de una colección intuitiva que por la búsqueda del rigor científico, crea paisajes exuberantes y traza encuentros imaginarios entre árboles (cedidos por jardines botánicos tropicales) y los indicadores de  la modernidad urbana. En la foto su obra: Lago Quadrado de 2010.

“La idea era proyectar una nueva mirada sobre esta especie antiquísima, que está en la tierra mucho antes que el hombre, y hacerlo  a través de tres hilos narrativos y una triple perspectiva: estético-artística, científica y ecológica”, explica Hélène Kelmachter, una de las comisarias. Con este fin han reunido dibujos, pinturas, fotografías, documentales e instalaciones de artistas de América Latina, Europa, Estados Unidos e Irán, y de comunidades indígenas como los nivaclé  y los guaraní del Gran Chaco de Paraguay o los yanomami, que habitan en el corazón de la selva amazónica de Brasil.

Esteban Klassen, Untitled, 2019.
Ink on paper, 21 × 29 cm. Collection of Verena Regehr, Chaco, Paraguay.

Sin los árboles no hay vida. Eso lo sabe la Fondation Cartier pour l’Art Contemporain, y lo saben todos estos artistas, botánicos y filósofos, que con sus obras ofrecen el testimonio del vínculo que han forjado con ellos. La exposición comisariada por Bruce Albert, Hervé Chandès, Isabelle Gaudefroy, gira en torno a esas personas que han desarrollado esa relación especial con los árboles, estética, científica o intelectual. Por ejemplo, el el botánico Stefano Mancuso, pionero de la neurobiología de las plantas y defensor del concepto de inteligencia vegetal.  Sus investigaciones los han identificado como los miembros más antiguos de la comunidad y han descubierto una verdadera “inteligencia vegetal“. Según sus investigaciones, los árboles poseen incluso habilidades de comunicación,  y ejercen una influencia climática que podría ser la respuesta a los actuales problemas ambientales. Mancuso ha colaborado con el artista Thijs Biersteker para crear ‘Symbiosia‘, una instalación que “da voz” a los árboles combinando el arte y la ciencia.

Dibujos de tres artistas yanomami de la Amazonía brasileña: Kalepi, Joseca y Ehuana Yaira.  Los yanomami,
los “habitantes de los bosques” , son uno de los pueblos indígenas cuyas voces son importante escuchar hoy en día. Representan árboles que los rodean y cuyos frutos, hojas y cortezas utilizan para alimentar, curar o realizar rituales chamánicos. Evocan en sus dibujos un “bosque mundial” poblado por una multitud de seres visibles (hombres, animales y plantas) o invisibles (entidades masculinas y espíritus chamicos).
El trabajo del estadounidense Charles Gaines se basa en un sistema lógico meticuloso. A partir de fotografías, compone siluetas de árboles utilizando una combinación de cuadrados numerados, indexando las direcciones de las ramas desde el tronco.

El eje central de la exposición es una reflexión sobre la relación entre nosotros los seres humanos y los árboles, un tema que también aborda a través del documental Raymond Depardon en Mon Arbre.  centrado en los plátanos y robles que dan sombra en las plazas de los pueblos a través de las palabras de quienes están familiarizados con ellos y con los que se asocian numerosos recuerdos, desde algunos muy personales hasta otros de carácter histórico .


Charles Gaines, Tree #2, Michael, series
Tiergarten, 2018.
Acrylic on paper, lacquer, and wood,
199 × 151 × 14,6 cm. Collection of Andrew Xue, Singapour.

El jardín de la Fondation Cartier, creado por el artista Lothar Baumgarten, es una extensión natural de la exposición e invita a los visitantes a pasear entre los árboles. Agazapada entre la vegetación se halla la escultura de bronce de un árbol realizada por Giuseppe Penone,.Y escondida, también en el jardín, la cabaña de madera de la artista y cineasta Agnès Varda guarda un último secreto: su gatita de bronce de nombre Nini que se aferra a un tronco, una de las últimas obras de esta gran creadora francesa, concebida exprofeso para este proyecto, antes de su muerte en marzo.  La artista trasladó el tronco del árbol que había plantado en su pequeño jardín en la rue Daguerre al jardín de la fundación Cartier. El tronco, con la escultura de Nini, simboliza la poética de todos los árboles. “Lo que importa en nuestras vidas: el cerezo en el jardín, el sauce llorón en el camino hacia el mercado, un cedro gigante bajo el que me encantó sentarme y los árboles aquí y allá, a quienes saludamos de paso” (Agnès Varda, Paris, 11 de marzo de 2019)

Agnes Varda murió unos días más tarde, el 29 de marzo de 2019. Suscribo sus palabras y su amor por los árboles. Los conozco por su nombres botánicos, sus hojas y sus gustos… los hablo y cuido, me preocupan, me hacen llorar si los veo mal y a la vez me emocionan cuando crecen y rebrotan, para mí, son, sobre todo, unos grandes amigos.

Más info:

Fondation Cartier: https://www.fondationcartier.com/