Una casa con ritmo propio en el Puerto de Sagunto

A pocos pasos de la playa del Puerto de Sagunto, en Valencia, se encuentra esta casa realizada por HORMA sin ningún orden, ni ritmo concreto. El joven estudio valenciano, dialoga con la luz y la geometría para crear unos espacios tan libres como etéreos y envolventes.

vista de la casa en Sagunto proyectada por Horma

Se trata de una vivienda familiar, con una superficie de 250 m2 realizada por, el estudio HORMA, fundado en 2012 y compuesto por Clara Cantó, Jose Iborra, Nacho Juan, Ana Riera y Belén Iglesias. Su proyecto se centra en la esquina de una manzana donde, de una forma continua y sin aristas, han resuelto con gran acierto la unión de dos fachadas. Una curva sustituye al ángulo recto y así sin aristas, la casa es un alzado continuo. Puede ser vista desde todos los ángulos, sin que ninguna mirada priorice sobre otra.

Las ventanas a distints alturas dejan entrever la riqueza de los interiores

La curva, entendida como línea, sin discontinuidad se convierte en así en la protagonistay principal herramienta de trabajo de esta vivienda” explican los arquitectos que pretende mimetizarse con su entorno.  Un zócalo de ladrillo soluciona el encuentro con la cota 0 y apoya el muro continuo, perforado estratégicamente, con ventanas a distintas alturas, que dejan entrever la riqueza estética y elegancia de sus espacios interiores. 

La casa resuelve en una curva el encuentro de dos fachadas en esquina

En su interior, la vivienda no sigue los cánones y ni obedece a órdenes preestablecidos. Permite descubrir espacios y vincularlos para dar paso a la luz natural y mantener la mirada en continuo movimiento. La casa AA, de HORMA, se compone de dos plantas y una tercera en la cubierta. La planta baja está destinada a la zona de día. Se plantea como un espacio único con ambientes delimitados a través de curvas y planos. Salón, cocina y comedor comparten el mismo espacio diáfano. Y se busca la máxima entrada de luz natural a través de grandes huecos que funden el interior de la estancia con el patio acristalado. La carpintería granate y el verde de la vegetación marcan  la frontera entre la vivienda y el exterior.

El interior no responde a ritmos concretos, la casa se mueve entre rectas y curvas
Distintos planos y alturas y la escalera que sbe a la planta de dormitorios
Vista de la cocina de esta casa de Sagunto proyectada por Horma y también en curva

El juego de alturas y entreplantantas  ha permitido que los espacios más privados se sitúen en la planta alta. En esta parte la fachada cuenta con huecos ubicados estratégicamente para iluminar zonas concretas. Aquí están los dormitorios y las zonas de trabajo.

Vista de la zona de salón de la casa de Sagunto que se asoma a un patio acristalado
Desde la zona de estar del salón vista de la cocina al fondo, con la isla en curva y la escalera que lleva a la planta alta

En la última planta, totalmente, abierta, la secuencia de de espacios y usos está de nuevo marcada por curvas y planos a distintas  alturas. Aquí se encuentra la piscina, que luce las mismas formas curvas que caracterizan el su interior. Sin duda, es uno de los espacios más singulares y tentadores que ha diseñado HORMA para esta sinuosa y envolvente casa del Puerto de Sagunto.

La escalera que conduce a la planta alta
Detalles consctructivos en la zona de la piscina
Vista de la piscina de la casa de Sagunto en la planta alta y también protagonizada por curvas

Ladrillo, vegetación y curvas son los elementos que dan forma a la vivienda que aparentemente no sigue unos ritmos concretos, afirman los arquitectos de HORMA. Es evidente, que sin normas, ni pautas, la vivienda fluye libre y se expande en distintos planos para crear espacios súper personales. Y evidencia desde todos sus ángulos que está pensada y diseñada al milímetro para el absoluto disfrute de sus nuevos habitantes.

Fotografía: Mariela Apollonio. Fotografadearquitectura

HORMA