Entre el pasado y el futuro, una casa de campo del arquitecto Simone Subissati en la Italia agrícola

El paisaje es el centro de atención de esta casa de campo diseñada por Simone Subissati Arquitects . “La Casa di Confine” también llamada Border Crossing House se encuentra en las colinas de la región de las Marcas en Italia. Una vivienda entre campos de cultivo que recupera la esencia de las casas rurales locales. Y que a la vez, evoca las experimentaciones de la vanguardia de la arquitectura radical italiana. Es sostenible, apoya el medio ambiente y recoge las señales del paisaje. Su objetivo: diluir y los límites entre la construcción y su entorno agrícola.

Vista de la casa de campo proyectada por Simone Subissati en Polverigi (Ancona) Italia

“Atravesada por el paisaje, la casa se adapta y trabaja a favor del territorio que la envuelve”

Simone Subissati. Arquitecto

Extensos cultivos rodean la “Casa di Confine”, la casa de campo construida por Simone Subissati Arquitectos en Polverigi, cerca de Ancona, Italia. Situada en una colina, entre el campo y la ciudad, y atravesada por el paisaje, está anclada a la tierra. Su nombre hace referencia su enclave y explora el término “frontera” en busca de nuevas fórmulas de permeabilidad en el espacio y en el tiempo.

Una cubierta asimétrica y dos módulos diferenciados definen la casa de campo

Simone Subissati se formó en la escuela de arquitectura de Florencia, y, vive entre Milan y Ancona fue alumno de Remo Buti y Gianni Pettena referentes de este moviemiento de arquitectura radical. Diseñó la casa de campo con formas limpias y originales, reuniendo la identidad de las casas rurales tradicionales y distintas experiencias arquitectónicas para crear un proyecto pensado para marcar la diferencia. Una arquitectura con una fuerte carga conceptual y un alma, atrapada por la directora Federica Biondi en el cortometraje “Rustico“.  Un documental ambientado en un día de cosecha que narra la historia las cualidades esenciales y únicas y la poética de la Casa di Confine. Además, analiza su lujo, que no se basa en la opulencia y la ostentación, sino todo lo contrario, en la simplicidad, el espacio, la libertad y la flexibilidad de uso.

Detalle de la fachada abierta al entorno. La presencia de numerosas aberturas de cristal la conecta con el paisaje

En una parcela de 4.337 m2 un edificio rectangular de 350 m2 cubierto por un tejado asimétrico a dos aguas, se extiende de este a oeste, en estrecha relación con las tierras de cultivo circundantes. La presencia de numerosas aberturas, de forma y función diferentes, convierte la casa en una especie de dispositivo que conecta el paisaje ondulado con el espacio doméstico e íntimo.

La casa de campo diseñada por Simone Subissati es el resultado de una reflexión sobre el espacio habitado visto como un umbral. El proyecto de la vivienda se ha basado en su relación con el exterior. Y ello, entendido, según explica el arquitecto, como un territorio extendido hasta el extremo que abarca la mirada.

Vista de la piscina que evoca un tanque de recolección de agua de lluvia.

No hay vallas que protejan la Casa di Confine. Está situada en el borde de la ciudad de Polverigi, donde están los campos de cultivo. El pasto llega hasta el borde de la casa, que se rodea sólo por un fino pavimento. Una hilera de hierbas perennes decorativas la envuelve de una forma espectacular, como si perteneciera a los campos de trigo, cebada, habas, girasol… Este elegante paisajismo es obra de la firma Vivai Manfrica, de San Severino (Macerata).

Los espejos en las ventanas generan interesantes efectos visuales

“La idea era desbordarse, romper los límites, sin seguir las convenciones por las que el espacio vital privado está separado del espacio de trabajo agrícola”.

Simone Subissati. Arquitecto

La planta baja, dedicada al espacio vital, se caracteriza por la presencia de un revestimiento rojo intenso de hierro pintado con una imprimación antioxidante. La planta superior, además de acoger la zona de dormitorios. También incluye un gran espacio abierto contenido por un marco ligero cubierto con una membrana microperforada y pretensada. Se distingue por su brillante color blanco y se ilumina completamente durante la noche.

Una tela de gallinero conecta los espacios. Ventanales de suelo a techo abren el spa y al hueco central del edificio

Una gran parte central del volumen se deja abierta en la planta baja y se puede cruzar de lado a lado. Además de esta abertura en el edificio, grandes secciones del recinto metálico se convierten fácilmente en aperturas gracias a las ventanas, que al abrirse son ortogonales a la fachada. Esto permite que la sala de estar, la cocina y el spa estén conectadas con el exterior. Gracias a estos dispositivos, el volumen del edificio parece casi flotar sobre el suelo. Esta percepción también se ve reforzada por la presencia de la piscina, situada perpendicularmente a la casa y rodeada de hierba, que recuerda a los depósitos de recogida de agua para el riego.

Esta misma tela de gallinero se utiliza para proteger el balcón que mira al jardín de invierno  y la segunda sala de estar de la planta alta
Vista del hueco central del edicio, un patio en el que destaca un único árbol

A la planta alta se accede al piso superior por una escalera de madera pintada de blanco. Desde ella se accede a la zona más privada de la casa, donde se alojan los dormitorios. Para las habitaciones, en lugar de simples ventanas, Subissati diseña una especie de dispositivos visuales, que ha llamado “diafragmas”. Al igual que en la planta baja, las ventanas aquí también permiten contemplar ambos lados del paisaje. Aunque de tamaño muy pequeño, han sido diseñadas para crear efectos ópticos sorprendentes. Un juego de espejos, dispuestos para cubrir completamente las aberturas laterales de las ventanas, multiplica las vistas del paisaje. Protegido por una simple red de gallinero, un balcón conduce a un espacio donde se encuentra el jardín de invierno y una segunda sala de estar. Esta sección del edificio es de madera y está cubierta con una membrana microperforada que durante el día permite que la luz natural se filtre en el interior de la casa y por la noche convierte la casa de campo de Simone Subissati, en una gran lámpara.

La escalera que conecta las dos plantas de la casa de campo de Simone Subissati
Vista del pasillo de la planta alta, el suelo son tablones de fresno termotratados y pintados en blanco

“Me fascinaban las casas rurales de mis abuelos y parientes en el campo de las Marcas, caracterizadas por una sencillez directa. Una verdadera esencialidad muy diferente de la poética actual del minimalismo. Eran casas que podían ser cruzadas de habitación en habitación, con su espacio de trabajo en la planta baja, conectado y abierto por ambos lados.”

Simone Subissati. Arquitecto
Vista de la zona de estar con una mecedora roja vintage y una mesita de B&B Italia, el suelo des de tablones de fresno

En el pasillo de la planta alta, destaca una mecedora roja  vintage de 1940  junto a una mesita de B&B Italia, también vintage de 1980, sobre el suelo de tablones de freno pintados en blanco.

Las ventanas están pensadas como diafragmas con espejos laterales que multiplican las vistas, el suelo es de madera de frescon pintada en blanco
Las ventanas están pensadas como diafragmas con espejos laterales que multiplican las vistas

Una actitud lúdica llevó a Simone Subissati a pensar en el proyecto como un proceso de montaje. En este sentido, la Casa di Confine o Bording Crossing House tiende a convertirse en un elemento metafísico, una especie de arquetipo de la casa rural elaborado a través de una constante referencia a la “memoria” y al “juego”. El proyecto de Simone Subissati, desprovisto de cualquier tentación vernácula, está comprometido con la contemporaneidad. Su alfabeto compositivo describe una sensación de apertura y ligereza, al tiempo que ofrece una sensación de flexibilidad que involucra a toda la casa desde sus espacios hasta los muebles.

Vista del dormitorio en la planta alta.el vestidor que actúa como cabecero de la cama
En el domitorio la pared del vestidor actúa como cabecero.

“Para la Casa Bording Crossing imaginé un espacio que se sentiría como si fuera “heredado”. Quería que fuera lo menos opulento posible: que se sintiera “como si siempre hubiera estado ahí” aunque fuera contemporáneo y en muchos aspectos muy distante de la tradición. Tan esencial que casi puedes pensar en él como un lugar temporal, como si fuera un parque al aire libre. Un espacio ligero y flexible que, como si ya estuviera allí, ahora podría ser reclamado. Un espacio sin florituras y sin lujos, como los edificios de la tradición rural donde la gente vivía y trabajaba.”

Simone Subissati. Arquitecto

Guiado por una fuerte inspiración conceptual, más que formal , Simone Subissati ha evitado cualquier manierismo contemporáneo en su elección de materiales y mobiliario para la casa de campo. Muchos muebles son diseño del propio arquitecto, ya que su objetivo era crear un espacio que se sintiera “eterno y abierto hacia el futuro”.  Quizás por su ambición de conectarse con el futuro, el edificio responde a las normas bioclimáticas pasivas, permite una ganancia térmica en los meses fríos y un enfriamiento natural en los cálidos, gracias a la ventilación cruzada (no hay aire acondicionado) y al efecto chimenea.

Vista de la zona de cocina hecha en cemento y cuarzo, las encimeras y el fregadero son diseño del arquitecto Simone Subissati y fabricadas a medida
Vista de la zona de cocina hecha en cemento y cuarzo, las encimeras y el fregadero son diseño del arquitecto Simone Subissati y fabricadas a medida

El mobiliario de la casa de campo proyectada por Simone Subissati es de madera de fresno macizo, utilizado con todas sus partes: corteza, nudos y hendiduras y teñido de blanco. O en paneles de madera de pino preacabados para puertas y divisiones secundarias, como el vestidor que actúa como cabecero de la cama y el bloque de baño y spa en la planta baja). Las encimeras de la cocina, el fregadero y los lavabos están diseñados por el arquitecto y hechos a medida en cemento y cuarzo.

En la cocina destacan dos modelos de sillas de Piet Hein Eek, Crisis y Bucket. La lámpara es el modelo Mexical de Renzo Serafini, y la cocina de Alpes modelo Flip-Up.

El cuarto de baño, y al fondo el spa. El suelo es un pavimento de cemento continuo
El cuarto de baño, diseñado a medida, y al fondo el spa. El suelo es un pavimento de cemento continuo blanco.
En el salón, un gran sofá de la diseñadora Cini Boeri para Arflex, la alfombra es vintage. La lámpara de Pole, de Savid Andred

Exquisitos modelos de diseño, iconos y vintage.  Llaman la atención los pocos y escogidos muebles. Algunos iconos del diseño, otras piezas actuales y algunas piezas vintage, En el salón destaca la lámpara The Pole, una pieza única diseñada por David Andren adquirida en la galería Rossana Orlandi, en Milán. Ahora la estrella, es sin duda, el sofá Trips. Un modelo ya icónico de la gran arquitecta  Cini Boeri, que falleció hace unos días a los 96 años para la firma Arflex. La silla, es el modelo Bucket del diseñador holandés Piet Hein Eek. Y la alfombra un modelo vintage de los años 50. Sin ninguna duda, un proyecto tan conceptual, como armonioso, cómodo, brillante y, por supuesto, acertadísimo.

Dos piezas espectaculares de diseño contemporáneo protagonizan el salón un sofá de Cini Boeri para Arflex y la lámpara The Pool de David Andred, una pieza única adquirida en Rossana Orlandi.
Dos piezas espectaculares de diseño contemporáneo protagonizan el salón un sofá de la gran diseñadora Cini Boeri para Arflex y la lámpara The Pool de David Andred, una pieza única adquirida en Rossana Orlandi.

Arquitecto: Simone Subissati

Photos: Alessandro Magi Galluzi